miércoles, 27 de abril de 2011

Parte 4
Capítulo 1.
Durante cinco días se mantuvo en ese estado. Inconsciente y afiebrada, ni siquiera percibió a quienes la encontraron y la llevaron a la ciudad.
- Crees que logrará salir de este estado?.-
- Sí lo hará, sólo esta haciendo el duelo, es su manera de aislarse de lo que la lastima, cuando su cuerpo le avise que esta embarazada vas a ver como vuelve sola a la realidad.- dijo el hombre y acomodándole el cobertor le hizo una seña a la mujer para que salgan de la habitación.
Gloria se encontró en un laberinto húmedo y frío, y  no sabía cómo salir de allí. Quería gritar pidiendo ayuda pero la voz no le salía.
Caminó a tientas dándose muchas veces contra muros que le cortaban el paso.
De a ratos percibía una luz lejana pero nunca lograba alcanzarla.
Cuando ya se iba a dar por vencida se encontró de frente a un gran espejo que le devolvía su imagen, se observó detenidamente hasta que reparó que el reflejo tenía algo diferente a ella, estaba en cinta.
Gloria se acarició el vientre y pudo sentir la energía que emanaba de él.
Era el quinto día cuando comenzó a despertar.
Al principio fue todo muy confuso, veía las cosas borrosas y no lograba darse cuenta de dónde estaba.
Escuchaba gente hablando a su alrededor pero no podía visualizar sus rostros con nitidez.
- Quédate tranquila, vas a estar bien.- escuchaba que le decían.
Trataba de mantenerse despierta el mayor tiempo posible pero estaba débil y el sueño volvía a vencerla.
Al séptimo día alguien corrió una cortina y el sol le dio de lleno en el rostro, se incorporó de golpe en la cama a punto de vomitar.
Una mano le alcanzó un recipiente y la ayudó a acomodarse.
- Despacio, yo te ayudo, no te preocupes, vas a sentir vértigo pero vas a estar bien.- oyó decir a una voz de mujer.
Luego se dio cuenta que le estaban limpiando la boca y se esforzó por abrir los ojos.
- Bienvenida muchacha!.-
- Donde…donde estoy?.- preguntó con gran esfuerzo.
- En Inicio, pero ahora tienes que alimentarte, después te explicaremos.-
La mujer fue hasta la puerta y dio órdenes a alguien que salió caminando deprisa.
Rato después le trajeron comida, la mujer le ayudó a sentarse en la cama y le fue dando bocados como si fuera una criatura.
Gloria la dejó hacer, la comida le vino bien a su estómago revuelto.
Estaba terminando cuando se presentó un hombre acompañado de una muchacha muy joven.
- Mi nombre es Albert, veo que ya conoces a mi esposa Elena y ésta es nuestra hija, Cecilia.
- Qué es este lugar?.-
- Despacio, primero quiero saber si te sientes bien, si te gustó el almuerzo?.
- Sí.- dijo Gloria y se le notaba la impaciencia.
- Esto es una ciudad a la que llamamos Inicio. Todos los que vivimos acá un día encontramos el portal por el que entraste vos y el muchacho que se fue. Los que decidimos quedarnos fundamos la ciudad.
- Ustedes son…
- Humanos, sí.- se rió Albert.- Creías que éramos de otro planeta?.
- Cada uno que fue viniendo trajo algo del mundo en el que habíamos vivido, algo que podía ser destruido allá y acá nos dedicamos a cuidarlo, así fuimos recolectando cosas y creamos nuestro propio mundo pero sin contaminación, ni destrucción.- explicó Elena.
- Cuando te encontramos en la playa estabas muy mal, muy triste, tu decisión de quedarte y perder todo lo que tenías casi te cuesta la vida pero por suerte eres fuerte y encontraste el camino de regreso.-
Gloria lloró nuevamente.
La joven se acercó a ella y la abrazó muy fuerte hasta que se pudo calmar.
- No sé si hice bien.- dijo apenas
- Tómate un tiempo con nosotros, conoce la ciudad y la gente y luego decides si te quedas.-
- Entonces, puedo irme si quiero?.-
- Cuando quieras puedes irte, acá nadie te obligará a nada.-
Gloria se levantó y fue hasta la ventana tambaleándose.
Afuera el día era espléndido, se veía gente trabajando, sembrando y cuidando de los árboles, las flores y los animales.
Los niños corrían felices por un sendero que llevaba a la playa.
Se volteó y miró a Albert a los ojos y le dijo con decisión.
-         Vine para quedarme, acá quiero criar este hijo que siento dentro mío.


Capítulo 2.
Gloria pasó su embarazo disfrutando de ese mundo lleno de paz, donde no existían las diferencias entre los habitantes.
Todos se ayudaban, eran hombres y mujeres totalmente libre, sin maldad, sin egoísmos.
La incorporaron rápidamente a la sociedad  y al momento de dar a luz ya nadie recordaba que hacía apenas nueve meses que estaba con ellos.
Fue una niña hermosísima, con unos ojos verdes que miraban todo como si lo conociera desde el principio de los tiempos.
La amaron y la malcriaron traspasando todos los límites.
Desde que comenzó a manifestarse demostró que era especial, su energía era tan pura que podía calmar cualquier dolor con sólo tocar a la persona o al animal que lo padecía.
Su alma de líder era innata. Se la podía ver corriendo por la playa seguida de cuanto ser vivo había alrededor, atraídos por un resplandor que la envolvía y los invitaba a reverenciarla.
Ángela hizo inmensamente feliz a su madre y ésta pronto fue sepultando la memoria  que la seguía manteniendo unida al mundo exterior.
Cuando la niña comenzó a hablar, Gloria sólo conservaba de Joey un dulce recuerdo de los momentos íntimos que habían tenido en la playa.
Nunca lamentó no haber vuelto con él y arriesgarse a probar cómo se daban las cosas.
Afuera el mundo se desmoronaba a cada instante, allí todo era un constante inicio sin final.

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