lunes, 16 de mayo de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
Algunas rarezas no tienen explicación...
Cuando se trata de Billie Joe Armstrong, es imposible ser objetivo. Amado e idolatrado por millones de jóvenes y adultos, este hombre siempre da que hablar.
Ahora bien, cuando se es joven, adolescente más precisamente, es fácil ver a Billie como el ser humano más perfecto del mundo, y esto no es crítica, al contrario, me parece muy sano que así sea, por que en esta era de descreimientos, es más que positivo que los chicos tengan un ídolo a quien amar.
Sin embargo, cuando uno ha traspasado la barrera de los tiempos, puede sentarse a mirarlo y hacer una crítica teniendo en cuenta otros parámetros, ajenos a la adoración propia de los adolescentes…
Y vemos al sapo. Bajito, desprolijo, una peluca igual al que hace tiempo que esta metido en la cama y desconoce el cepillo y el peluquero.
Que hace caso omiso a la estética de la vestimenta.
Si seguimos, encontramos que el hombre, además tiene dientes torcidos, manos chiquitas…
En fin, una piltrafa de esas que si te cruza en la calle ni la mirás, al menos que sea para pensar: que mierda tiene en la cabeza ese tipo!
Pero como nuestra telenovela con Billie Joe tiene un final felíz… vemos al fin que el sapo se termina convirtiendo en Príncipe!.
Un monarca talentoso, con unos ojos verdes que te estrujen el alma cuando miran… una sonrisa que desarma y te hace caer los calzones… y una voz, bueno, a quien no se le corta la respiración cuando lo escucha cantar….
Y arriba del escenario demuestra que esta a años luz de muchos otros vocalistas.
Trasgresor, desinhibido, provocador, caradura, no alcanzan los adjetivos para calificar a este hombre.
Porque Billie nació así, para reinar y perdurar.
Billie Joe Armstrong tiene ese don que le dieron las estrellas y que le otorgan esa cualidad llamada CARISMA que lo convierten en el líder indiscutido de las nuevas generaciones…y de las viejas también je!
Así de simple, porque algunas rarezas no necesitan demasiadas explicaciones.
Parte 7.
Capítulo 1.
Joey le contó a Sam todo, desde el principio, de un tirón.
- Por qué nunca me quisiste decir nada de esto?.- le interrogó su amigo.
- Miedo a que no me creas.-
- Soy tu amigo Joey, cómo pudiste pensar que no iba a creerte.-
- A veces soy muy idiota.-
- Sí es cierto.- dijo Sam y se rió.- que vas a hacer ahora que sabes que Gloria tiene una hija tuya.-
- Ahí es donde me vas a ayudar con lo que he decidido.- le dijo Joey.
- Sabes que cuentas con mi ayuda incondicional amigo!.-
Se quedaron hablando del tema hasta la hora de ir al estudio.
Cuando llegaron, Pául los estaba esperando.
- Que se traen ustedes dos?.- los increpó.
Joey miró suplicando a Sam.
- Nada, nos juntamos para planear una fiesta en casa de Joey, este fin de semana, te interesa?.-
Pául no creyó una palabra pero les siguió la corriente.
- mmmmm, fiesta!!!, mi palabra favorita!.-
Durante los siguientes seis meses se dedicaron al disco nuevo, Joey y Sam no volvieron a hacer referencia a lo que habían hablado y Pául, aunque estaba seguro que algo estaba pasando, respetó el silencio de sus amigos y no hizo nada por averiguar de qué se trataba.
En los pocos ratos que le quedaban libres, Joey, fue poniendo sus papeles en orden, terminó de traspasar las acciones de sus empresas a sus hijos y a sus amigos, puso varias propiedades y dinero a nombre de María.
Redactó muchas cartas que le entregó a Sam para que las repartiera después de su partida y cuando concluyeron de grabar, se tomó el primer vuelo a Ginebra para estar un tiempo con sus hijos.
Cuando se despidió de ellos en el aeropuerto, comenzó a sentir el vacío que significaba que esa era, seguramente, la última vez que los tendría con él.
Les dio un abrazo fuerte y se consoló viendo que se habían convertido en unos hombres con todo un futuro por delante y que ya no lo necesitaban.
En el último instante, antes de tomar el camino rumbo al avión, se volteó a mirarlos. Le recordaron a Emy.
Cuando el vuelo despegó, supo que atrás quedaba su pasado y ya no tenía retorno.
Capítulo 2.
- Sabes bien la ubicación?.- le consultó Sam, mientras Pául llegaba y se les unía.
- Sí, anoche pude visualizar el lugar exacto en un sueño.-
- Si me lo hubiesen contado antes creería que se trataba de un guión para alguna peli de ficción.- comentó Pául riéndose.
Joey condujo hasta salir de la ciudad. Estaba muy nervioso, pero hizo un esfuerzo por no demostrarlo.
Fueron conversando de cosas sin relevancia. Recordaron sus comienzos como grupo, cuando se conocieron, los viajes, los conciertos.
- Te vamos a echar de menos viejo!.- dijo Sam.
Joey, evitó mirarlo, sabía que si lo hacía comenzaría a llorar y no era esa la manera en que quería despedirse de sus amigos.
Siguió un buen trecho por la carretera y luego giró y agarró un camino de tierra.
Por fin detuvo el auto, en un lugar apartado de la ruta principal.
- Es aquí donde me quedo, el resto del trayecto lo haré caminado.
Sam respiró hondo, - Hermano, esto es muy difícil…-
- Entonces no digamos nada, sólo demen un abrazo y ya.-
Se abrazaron con fuerza los tres.
Joey cargó su bolso, su guitarra y comenzó a andar, alejándose de ellos.
Antes de quedar oculto entre unos árboles alzó la mano y los saludó por última vez.
- Hicimos bien en dejarlo ir?.- preguntó Pául.
Sam se secó las lágrimas que corrían por su cara con el dorso de la mano.
- Necesita saber si puede volver a ser feliz, no teníamos alternativa, fue su elección.-
Se pusieron en marcha para volver a la ciudad. Mientras salían del camino lateral, Sam continúo mirando por el espejo retrovisor con la esperanza de verlo reaparecer entre arboleda, pero no fue así.
Parte 6
Capítulo 1
Cuando el avión aterrizó, en Los Ángeles había comenzado a caer una llovizna gris que prometía prolongarse durante toda la noche.
Joey dijo que tomaría un taxi y no quiso que Sam lo acompañara hasta su casa.
Quedaron en que se encontrarían al día siguiente, directamente en el estudio.
- Seguro que te vas directo a tu casa?.
- Si, no se hagan drama, voy a dormir a pie suelto, ahora que ha dejado de dolerme la cabeza!.- bromeó Joey.
Mientras Pául se ocupaba del equipaje, Sam acompañó a Joey hasta el automóvil.
- Me contarás algún día?.- le preguntó abrazándolo.
Joey no le respondió enseguida, sólo cuando se subió al taxi le dijo: - no estoy seguro de si puedo contarte al respecto.-
- entiendo, nos vemos mañana, ok!.-
Le dio su dirección al chofer y se acomodó en el asiento, el trayecto era largo, dormiría un rato entonces.
Se despertó cuando el vehículo empezaba a entrar en su calle.
Mientras pagaba buscó las llaves en el bolsillo del abrigo, era tarde ya y no quería llamar a María para que le abriera.
Entró despacio, tratando de no hacer ruido, seguro que María ya estaba durmiendo hacía rato.
Se sobresaltó cuando encendieron la luz de la sala antes que él terminara de llegar hasta el otro extremo.
- María, carajo! Me vas a matar de un susto!, qué haces levantada a esta hora!.-
- Y a usted le parece bonito llegar sin avisarme, menos mal que su amigo Sam me telefoneó.- lo sermoneó la mujer.
Joey suspiró elevando la mirada al techo.
- No te necesito mujer, para que te iba a llamar.-
- Ahh sí!!, me va a decir que no tiene hambre?.-
- Si tengo hambre busco comida y listo, además no quiero comer nada, quiero irme a la cama ya, mañana te doy lo que te traje de Nueva York.-
- Su amigo Sam dijo que usted no se ha estado sintiendo bien, seguro que anduvo tomando porquerías!.- siguió refunfuñando María mientras caminaba atrás de Joey siguiéndolo hasta el dormitorio.
Joey no le respondió, estaba acostumbrado a que ella estuviera todo el tiempo dándole a la lata, después de tantos años era una especie de mamá para él.
Cruzó el umbral y dio un portazo indicándole a María que ahí se acababan sus retos.
La oyó irse por el pasillo hablando entre dientes y terminó riéndose sólo de la situación.
Fue al baño y se miró en el espejo, su semblante estaba bien, ni rastros de los dolores que lo aquejaron durante tantos días.
- Recuerda matar a Sam mañana por haber llamado a María para avisarle que yo llegaba.- se dijo y se quitó la ropa dejándola tirada en el piso.
Sonrió con malicia cuando salió del baño pateando sus pantalones. María gritaría insultos en su idioma cuando, al otro día, encontrara toda la ropa pisoteada.-
Ella siempre lo hacía y él adrede tiraba la ropa y la pisaba para escucharla enojada y reírse un rato.
Después la invitaba a que desayunaran juntos y a ella se le pasaba el malhumor.
Joey se sentó en el borde de su cama y pensó en Gloria y Ángela. Se preguntó si las volvería a ver.
Cinco años habían pasado ya y cada día vivió en la incertidumbre de no saber si realmente había actuado correctamente alejándose de ese lugar y dejando a Gloria allí.
Ni siquiera pudo contarle a sus amigos lo que había vivido, siempre temió que nadie le creyera o que pensaran que había enloquecido definitivamente.
Pensó que si se hubiese quedado el tiempo suficiente para saber que ella estaba embarazada, la historia, ahora, sería muy distinta.
Ahora ya era muy tarde para cambiar el rumbo de las cosas, se puso la remera que usaba para dormir y se metió bajo las mantas.
Se fue durmiendo con el sonido arrullador de la lluvia que ahora se había transformado en un aguacero.
Capítulo 2.
Gloria estaba empapada cuando se deslizó dentro de la casa. Caminó descalza sin que se percibiera su presencia.
Entró a la habitación y se quedo parada junto a la cama observando a Joey dormir.
Estiró su mano para acariciarlo en el rostro. Joey se movió en sueños y pronunció algo que Gloria no pudo descifrar.
No resistió mucho tiempo su deseo de volver a tenerlo.
Se desnudó completamente y se acostó a su lado.
Acopló su cuerpo al de él y metiendo la mano por debajo de su remera comenzó a acariciarlo.
Joey reaccionó a las caricias pegándose más a Gloria. Estaba despierto pero se quedo muy quieto y dejó que ella lo recorriera con sus manos.
La sensación era tan agradable que se adormiló. Pasó un largo rato hasta que se volteó quedando frente a Gloria.
- Tardaste una eternidad.- le susurró y la rodeó por la cintura comenzando a besarla.
Gloria percibía la erección de él y no esperó más.
Se montó sobre Joey y lo sintió penetrarla.
El acarició sus pechos, su vientre, su espalda, colocó sus manos en las caderas de ella y le impuso un ritmo suave pero firme.
Gloria lo sentía cada vez más dentro de su cuerpo y se dejó guiar.
Joey vio desdibujarse su habitación para dar paso a un paisaje de luz verdosa, el aire se espesó y decenas de colibríes aleteaban sobre ellos.
El cuerpo húmedo de Gloria resplandecía. Ella apoyó sus manos en él y comenzó a moverse más rápido.
El contacto de sus manos, ahora, recorriéndolo desde su cuello hasta su sexo lo hizo gemir.
Gloria se arqueó y lo besó en la boca.
- Cómo haces eso?.- le preguntó él sin dejar de besarla.
Ella sonrió e incorporándose le dio intensidad a su movimiento. Sabía que Joey estaba a punto de acabar.
- Quiero que sientas lo mismo que yo.- le dijo y lo agarró muy fuerte de las muñecas.
Joey podía percibir su sangre latiendo en sus venas mientras Gloria lo acariciaba con la yema de sus dedos.
Ella sacudió la cabeza casi imperceptiblemente y las avecitas tornasolas desaparecieron.
En el momento en que Joey eyaculaba dentro de ella una lluvia torrencial comenzó a caer sobre ellos.
Joey no podía creer lo que estaba sintiendo.
El momento era tan intenso que le cortaba la respiración y creyó que ese torrente de agua que chorreaba por sus cuerpos lo iba a terminar ahogando.
Miró a Gloria y vio que le faltaba poco para llegar al final. Sin salirse, la volteó quedando arriba de ella.
- más, más!!.- le pidió lamiéndole el agua que goteaba de su cara.
Joey obedeció y penetró aún más en su vagina.
Su clítoris estalló en un orgasmo y ella lo trasmitió en un grito de placer.
La lluvia fue desapareciendo de a poco a medida que la respiración de ambos se iba calmando.
Los contornos de la habitación volvieron y Joey se fue saliendo de Gloria sin prisa.
Se dejó caer junto a ella y la abrazó.
Hablaron en susurros durante un rato.
Gloria le contó todo lo que había vivido en aquel lugar desde que se separaron.
Su embarazo, la ciudad, la gente con la que lo compartía todo, cada día.
- Y eso, todo eso que apareció mientras hacíamos el amor?, parece ciencia ficción!.- le preguntó Joey.
Gloria se rió con ganas.
- No tanto, es sólo la manifestación de lo que estaba sintiendo.-
- Fue mágico!.-
- Tu también podrías hacerlo, pero no en este mundo, acá estamos tan expuesto a las presiones que nuestra energía se va oscureciendo, en cambio allá, todo es tan radiante que es fácil, aunque la intensidad de las imágenes depende de la fuerza de lo que nos está pasando.-
- Entonces, lo que sentiste conmigo fue muy fuerte!.- comentó él.
- Intensísimo!!.- le respondió y lo abrazó con sus piernas.
Se amaron hasta que comenzaba a amanecer.
Por fin se durmieron exhaustos.
Afuera la lluvia había cesado, dejando por delante un día gris y frío.
Capítulo 3.
Joey habló en sueños despertándola.
El la miraba, pero Gloria, entendió que seguía dormido.
Frotó su sexo contra el de ella, estaba muy excitado.
Le hizo el amor de una manera torpe y casi violenta. Su peso muerto sobre ella le impedía respirar con normalidad.
El, besó su cuello mordiéndola. Lo dejó hacer, sin resistirse.
La depresión invadió su pecho y la sumergió en un estado de desolación.
Lo acarició con dulzura aún sabiendo que no era a ella a quien él estaba amando en ese momento.
Cuando eyaculó, entre gemidos, pronunció el nombre de su esposa.
Las lágrimas le corrían por la cara. Era un llanto quedo. En el rostro se le notaba el dolor que estaba sintiendo.
Gloria se salió despacio de debajo de él y lo acarició hasta que se calmó y volvió a su descanso.
Era evidente que la muerte de Emy no había logrado alterar el amor que ellos se habían profesado durante todos los años que estuvieron juntos.
Gloria se quedó acurrucada junto a él, mirándolo dormir.
Sintió pena por ese hombre, que amaba, pero que nunca iba a poder abandonar su pasado para irse con ella.
Sintió pena por ella, porque tampoco podía dejar su nuevo mundo para volver a éste y vivir con él y su hija.
Entonces tomó una decisión definitiva.
Acercó su boca al oído de Joey y le habló despacio.
- Sabes que te amo y que lo que me haces sentir cuando estamos juntos es maravilloso, pero no puedo vivir en este mundo tuyo. Ya no me pertenece y Ángela se iría apagando si la saco de su lugar y si algo malo le pasara a ella no podría perdonarme nunca y tampoco a ti.-
Joey asintió dormido y ella lo besó.
- No te vayas.- dijo él, pero Gloria no supo a quién se lo estaba pidiendo.
Salió de la cama, se vistió sin dejar de mirarlo y después se fue.
En el pasillo se topó con María, que no se sorprendió de verla.
- Usted le puede hacer mucho bien a ese muchacho.- le dijo en su idioma.
- Hemos perdido el momento.- le respondió Gloria y siguió caminando hacia la puerta.
María la siguió para abrirle.
Gloria se volteó y tomándola de la mano le dijo:
- Su hija Julia, esta bien, deje de creer que esta muerta. Ella es feliz y siempre piensa en usted.-
Las piernas se le aflojaron a la mujer y tuvo que sentarse para no caerse.
- Es verdad?.- preguntó llorando.
- Sí es verdad. Le diré que usted también esta bien y que a partir de ahora ya no va a sufrir por ella.- Gloria puso su mano en el pecho de María y ésta sonrió, estaba emocionada de saber sobre Julia después de tantos años creyendo que la habían secuestrado y la habían matado.
- Cuide a Joey por favor.- le pidió y se marchó sin esperar la respuesta.
Afuera, el clima amenazaba con más chaparrones.
Caminó hasta la acera y se volvió a mirar la casa. Alzó la vista y pudo ver a Joey observándola irse, desde la ventana de la habitación.
Emy estaba junto a él, su figura se desdibujaba, la energía estaba perdiendo intensidad, pero estaba ahí y Gloria no podía luchar contra eso.
Paró un taxi y se fue para siempre.
Adentro, Joey volvió sobre sus pasos y se sentó en la cama.
Emy lo siguió y se sentó a su lado.
- Ya estás preparado para amarla.-
Él la miró suplicante.
Ella le acarició el pelo y con sus dedos se lo revolvió.
- Debes dejarme ir Joey, nos hace mucho mal esta situación. Duele mucho, nos confunde y ninguno de los dos tiene paz si seguimos así.
Lo abrazó y él colocó su cabeza sobre su pecho.
Ella lo acunó como a una criatura y cuando sintió que se estaba durmiendo otra vez, lo acomodó sobre la cama.
Se tendió a su lado y lo tuvo abrazado hasta que Joey se dejó vencer por el sueño.
Emy le habló en sueños - Ve por ella Joey!.- le pidió y después de besarlo fue desapareciendo hasta que ya no hubo rastros de ella.
Joey soñaba con Gloria y con Ángela corriendo por la playa rodeadas de mariposas.
Capítulo 4.
Era más del mediodía cuando se despertó.
Se quedó en la cama un rato, pensando en todo lo que había pasado la noche anterior.
El aroma de la piel de Gloria se confundía con el de Emy en su cuerpo.
Se fue sacudiendo la somnolencia y por fin logró incorporarse, caminó hasta el baño y se metió en la ducha.
El cuerpo le dolía pero no le importó, era la consecuencia de una noche de amor.
El recuerdo de haberle hecho el amor a Gloria se instaló en su mente y lo relajó.
Ya sabía exactamente que era lo que tenía que hacer.
Salió del baño y abrió la puerta de la habitación.
- María, tengo hambre!!!.- gritó
Ella se asomó al pasillo y le hizo seña que fuera a la cocina.
Él obedeció mientras marcaba el número de Sam en su celular.
- Almorzaste?.- preguntó
- Todavía no.-
-Te espero entonces, necesito que hablemos algo antes de ir al estudio.-
- Ok, ahora salgo para tu casa.-
Joey cortó y se sirvió un café.
- Que!, esta bebiendo café a esta hora?, la comida esta lista.- protestó María.
- Esperaremos a Sam.-
- Bueno, entonces voy a acomodar su cuarto.-
Joey sonrió, al rato escuchó los gritos de ella al encontrar la ropa en el piso.
viernes, 6 de mayo de 2011
Parte 5.
Capítulo 1
Joey condujo hasta la intercepción y ahí se apeó.
Caminó un trecho y se encontró nuevamente en la ciudad de Los Ángeles. Estaba oscureciendo y no había movimiento alguno, a Joey, ni siquiera le pareció extraña esa situación.
Entró al hotel y subió corriendo las escaleras. Una vez en su habitación se desplomó en un sillón a pensar qué podría pasar de ahora en más.
Su celular se encendió, volvía a tener señal. Afuera comenzaron a escucharse voces y el sonido de gente que caminaba hacia el ascensor.
Miró la hora, iban a ser las 20.00.
Se sobresaltó cuando llamaron a su puerta.
- Joey, ya estás levantado?.- era la voz de Frank. su guardaespaldas.
- Ehh! Sí, si, me estoy por bañar, en un rato bajo!.- le respondió.
Se apuró en meterse a la ducha. Tenía que bajar al restaurante, seguro que ahí encontraría a Gloria esperándolo y se daría cuenta por fin que sólo fue un sueño loco.
Media hora más tarde se encontraba en el bar esperándola impaciente.
Vio aparecer a la mujer que acompañaba a Gloria cuando él llegó al hotel.
Norma habló con el barman que negó con la cabeza, luego se dirigió hacia la recepción.
Iba a volverse hacia Joey cuando el gerente la interceptó y comenzaron a hablar, se la notaba muy nerviosa.
Los observó avanzar hacia él y el corazón se le aceleró.
- Sr. Gray, hace mucho que está usted aquí en el bar?.- preguntó con diplomacia el gerente.
- Acabo de llegar, estoy esperando a la señorita Gloria, íbamos a cenar juntos.-
- La vio ya?- Preguntó Norma, se le notaba confusión e impaciencia en su voz.
- No, por?.- mintió Joey y sintió que las piernas le temblaban.
- La señorita no se encuentra en su habitación, su compañera dice que hace una hora que la busca y no esta en el hotel.-
- Podría haber aprovechado las horas que faltaban para la cena y salió de Shopping.- intervino el guardaespaldas.
- No, no, ella se fue a dormir, estaba muy cansada y yo quede en despertarla.-
- la llamó al celular?.- preguntó un botones que se había unido al grupo.
- Lo tiene apagado.- dijo Norma.
Joey no quería levantarse de la butaca, temía desplomarse si lo hacía, trató de disimular.
- Llame a su seguridad y que la busquen por favor.- le pidió al gerente.- Y también llame a la policía.- continuó.
- La policía no se molestará por esto.-
- Cómo que no!!!.- exclamó Norma con lágrimas en los ojos.
- Cálmese por favor.- le pidió Joey y miró a su guardia.
- Quieres que me ocupe?.- le dijo el hombre.
- Sí por favor, Frank.-
- Gracias.- dijo Norma.
Frank se puso al frente del equipo de seguridad, se revisó todo el hotel, interrogaron a todos los huéspedes y empleados, revisaron las cintas de seguridad, nada.
Veinticuatro horas después la policía se hizo cargo.
Joey fue interrogado como el resto de las personas que se encontraban en el hotel y le dijeron que estaba libre para marcharse si así lo quería.
Igual decidió quedarse un poco más, tenía la esperanza de que Gloria apareciese.
Capítulo 2.
Norma lo acompañaba a la salida del hotel cuando se encontraron con Claudio y Marcos que llegaban.
Los presentó, - Ellos son Claudio March y Marcos Rodriguez, los mejores amigos de Gloria.-
Se estrecharon las manos.
- Es un gusto, lástima que nos conozcamos en esta circunstancia tan triste.- les dijo.
Marcos miró a Norma.
- Todavía seguimos sin saber nada.- explicó la mujer.
Volvió a mirar a Joey que se había quedado sin saber que hacer.
- Gracias por su ayuda, Norma nos contó que usted se ocupó personalmente para que la policía interviniera.-
- No, no es nada, hice lo que podía, lamento que no haya habido resultados aún.-
Los dos hombres se veían abatidos, se les notaba el amor que sentían por Gloria.
Joey se sintió horrible al no poder decirles que se quedaran tranquilos, que Gloria estaba bien en el lugar que había elegido para vivir.
- Perdón, usted se estaba por ir verdad?, no lo retenemos más.- se disculpó Claudio.
- Gracias.- los saludó y salió del hotel seguido por Frank.
Antes de subir a la limusina se volvió y entro corriendo al lobby del hotel.
- Marcos!.- llamó
- si?.-
- Acá te dejo mi número de celular, cualquier cosa que necesiten no duden en llamarme y si tienen novedades también por favor.-
Claudio lo miraba sorprendido.
- Gracias- dijo Marcos tomando la tarjeta.
Capítulo 2
Durante muchos días esperó algún llamado avisándole que Gloria había vuelto.
Pensaba en ella todo el tiempo, no podía concentrarse.
Sam intuía que algo le estaba pasando y lo abordó varias veces pero Joey se negaba a hablar del tema.
Con el tiempo, Gloria se fue haciendo un lindo recuerdo y de a poco se reincorporó a su antiguo ritmo de vida.
Ella volvía a su mente cuando veía los avisos que publicaban Marcos y Claudio en los aniversarios de su desaparición.
Muchas veces estuvo tentado de llamarlos y contarles todo, pero no pudo hacerlo.
Tres años después, estando en Berlín, al final de una gira, se despertó en un hotel, con la resaca de una larga noche de alcohol y una mujer que ni recordaba a su lado.
Entonces reparó en que eso le había comenzado a pasar después de lo de Gloria.
No estaba con una mujer más de una vez y cuando se despertaba no lograba recordar cómo o dónde la había conocido, ni siquiera lo que había hecho con ella.
Se cambió de prisa y se marchó sin despedirse.
Al regresar a su ciudad comenzó a negarse a ir a las fiestas que lo invitaban sus amigos y se fue quedando cada vez más tiempo en su casa.
Así fue como Emy se fue instalando nuevamente en su mente y el deseo de tenerla otra vez con él se hizo tan fuerte que un día la presencia de ella se hizo tangible.
Él no se sorprendió al verla sentada al borde de la piscina.
- Te extraño horrores!.- le dijo
Ella lo miró con ternura: - Yo también, pero no me hagas esto, nos va a lastimar mucho!- casi le suplicó.
- Nunca dejé de sentirme culpable de lo que pasó.- le dijo él arrodillándose ante ella.
- Fue un accidente, nadie tiene la culpa y menos tu Joey, mi amor.-
- No tendría que haber aceptado agregar esos conciertos a la gira, debí quedarme como me lo pediste, tal vez…-
- Joey por favor, no te cuestiones esas cosas, lo que sucede es porque debe ser.-
- No es justo, te fuiste enojada conmigo ese día.-
Emy estiró su mano y tomó la de Joey, - tu sabes que nuestras discusiones nunca fueron en serio, cuando subí al automóvil ya me había olvidado de por qué habíamos discutido amor!.-
Joey apoyó su cabeza en su regazo: - no me dejes nunca más por favor!!.
Emy sabía que ambos se condenaban al dolor con ese pedido, pero no pudo negarse y lo acompañó cada vez que Joey la evocaba.
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